Respuesta a artículo: EDT: Plan editorial

Acabo de leer en Ramen Para Dos un artículo de opinión que me ha parecido interesante y decepcionante al mismo tiempo. En él hablan de la editorial EDT y de su carencia de un plan editorial fijo. Es algo a lo que yo mismo he estado dando vueltas últimamente y, a la vez que el artículo acierta y es interesante, olvida muchos puntos sobre los que merecería la pena hablar.
Para empezar, quiero hacer una distinción entre los pilares en los que se puede sustentar este tipo de empresa, dando lugar a dos tipos de editoriales: la que busca crear un catálogo homogéneo; la que publica un poco de todo. Yo siempre he creído que toda editorial seria debe sustentar su catálogo, sus publicaciones y apuestas bajo un mismo estándar de calidad. De esa manera, evitan convertirse en aberrantes monstruos como es Planeta de Agostini (la de libros), que hace mucho tiempo que olvidó qué es la literatura. Asimismo, y siguiendo con mi definición de lo que es un catálogo serio, un mismo estándar de calidad busca (en un principio), no en vender libros a mansalva, sino conseguir que un determinado público o sector deposite su confianza en el gusto de esa misma editorial o editor.
De esta manera, algunos ejemplos de estas editoriales son, en el mercado del cómic, Astiberri. Si visitáis el catálogo de esta editorial podréis encontrar una variedad abrumadora de títulos, pero que, al contrario de lo que podemos encontrar en el catálogo de Planeta (la de libros), en el que hay un poco de allí, algo de allá, y nada, en realidad, Astiberri consigue lo que antes he dicho: un catálogo homogéneo. Si tu lees una obra publicada por ellos ya sabes, en cierto modo, a lo que te enfrentarás con el resto de sus publicaciones. Por supuesto no todas sus publicaciones son iguales, ni mucho menos, pero sí que se sustentan bajo el mismo estándar de calidad y de gusto de ese editor. Otros ejemplos de este tipo de trabajo editorial son Sins Entido, De Ponent, Ponent Mon, Apa-Apa, Fulgencio Pimentel, La Cúpula, o la mismísima Ivrea que, a pesar de ser criticada por sus publicaciones subidas de tono y enfocadas a un lector más adolescente, se hizo, de este modo, con un público determinado. En cuanto a libros (y aquí me pierdo un poco), Impedimenta, Acantilado, Valdemar, Es Pop, Gigamesh y Blackie Books son algunas de las muchas que hay.
Con todo esto no quiero decir que el trabajo de EDT sea, ni mucho menos, malo. Mi objetivo con este artículo es decir que, si no malo, sí es equivocado o arriesgado. Su plan editorial es, por tanto, el de publicar títulos de carácter más comercial con el que poder compensar la pérdida o posible pérdida que supone la publicación de otros títulos más arriesgados. Naruto, Bleach, reediciones de mangas como Ranma o Kenshin, son títulos que venden; Takemitsu Zamurái, Tezuka, Hiroshi Hirata o Maruo son ejemplos de títulos y autores que realmente identifican a la editorial, que le dan carácter. Su preferencia por este tipo de títulos se hace visible cuando saben que, a pesar de sus (relativas) bajas ventas, las siguen publicando. EDT es una editorial que lanza títulos de calidad; títulos que nadie se atrevería a publicar y que de otro modo no llegarían jamás a España.

Reedición de Saint Seiya y Naruto

Se quejaba Joan Navarro en su blog hace unos meses de las bajas ventas de unos álbumes de carácter alternativo que publicó cuando aún eran parte de la filial francesa. Decía que si esas obras las hubiese publicado Astiberri o Sins Entido hubiesen vendido, pues además eran obras de relativa calidad. Por supuesto, tenía razón. Pero aquí viene lo que he mencionado antes: el catálogo homogéneo, el gusto del editor, la confianza del lector. Una editorial como Astiberri se tiene ganado a su público; EDT no tiene público fijo: algunos compran Naruto y Bleach, otros se interesan por Tezuka, a algunos les llama la atención Maruo. Pero nadie se interesa por el catálogo global. No puedes estar seguro de la calidad de algo si una obra como Eagle (de lo mejor que he leído jamás) se encuentra en el mismo cajón que Devil May Cry 3, que sin haberla leído, puedo imaginar lo que trae (ojalá me equivocase). Y ahí es donde radica su fallo editorial: el planteamiento bajo el que sustentan sus publicaciones.

Dr. Inugame, de Suehiro Maruo; Takemitsu Zamurái, de Taiyou Matsumoto.

Podemos decir que sí, que EDT no tiene rumbo fijo, pero nunca lo ha tenido. De hecho, es ahora cuando parece que redireccionan la editorial hacía un catálogo concreto gracias a ciertas publicaciones recientes y futuras, a saber, Shintaro Kago, Usumaru Furuya, Shotaro Ishinomori, etcétera. Todo esto sin contar que EDT cuenta con un catálogo inmenso de autores españoles (por los que apuesta) y occidentales (pues no todo es manga) y de los que no voy a hablar ahora (pero que viene de lejos, y fíjense en Carlos Giménez, Manuel Vázquez, Carillo -grandes del tebeo español-; obras como El Fotógrafo, que hace poco la petó con una nueva edición por parte de Sins Entido; Paul Gillon, Warren Ellis, Garth Ennis, como autores extranjeros no japoneses; o Nuevas Hazañas Bélicas, que reúne a grandes del cómic español), pero del que tienen un catálogo algo más organizado y sí, homogéneo.
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5 respuestas a Respuesta a artículo: EDT: Plan editorial

  1. Muy interesante artículo, ha recapitulado de forma muy inteligente los principales problemas no sólo de EDT, sino del mundo editorial en general. Además, como bien apunts al final -o eso creo yo intuir-, quizás ahora parece que con el cambio de nombre y el desvincularse de Glenat puedan por fin hacer un catálogo sólido fuera de narutadas y bleachazos a través de lo que siempre ha sido su mascarón de proa cara a un público fiel: manga de calidad, inteligente y con un toque experimental -porque, a fin de cuentas, ¿qué tienen de común Kago, Ishinomori y Matsumoto? El ser un manga de autor-.

    Yo tengo fe en EDT, seguramente porque también he disfrutado como usted con obras sin parangón como Eagle, ninguneada por crítica y público cuando es una aproximación inteligente y apasionante hacia la política norteamericana. Y que si hubiera publicado Astiberri hubiera tenido una acogida entusiasta, sí. Pero por eso, y con el desvincularse de las imposiciones editoriales de la casa francesa, creo que ahora virarán hacia lo que siempre debieron abrazar: la búsqueda de un público específico, más talludito que el otaku pajero adolescente completamente veleta, al que fidelizar a través de un catálogo en firme basado en una interesante exploración de los márgenes más sugestivos del género.

    • Gracias por el comentario, Álvaro. Eso es exactamente lo que quiero decir. Por lo visto Joan Navarro se quejó alguna vez de títulos que publicaban bajo la influencia de la Glénat francesa (creo que Destinos) y que no habían vendido nada. Ahora, siendo una editorial independiente, creo que se centrarán en formar un catálogo a su gusto. Y ya vamos viendo el gusto que tienen y cómo van a desarrollándose. Yo también confío en ellos, y creo que las obras con las que más se han arriesgado son lo mejor que tienen.

      Pero es difícil desligarse del movimiento Naruto, del shonen y esas publicaciones. Al fin y al cabo, si miras su catálogo, el 50% es manga, y manga de todos los géneros: shojo, shonen, seinen, josei, etc. No tengo muy clara su situación, pero espero que lo hagan bien y que traigan tebeos buenos, que es al fin y al cabo lo que nos interesa.

  2. Pingback: Black Jack, de Osamu Tezuka | Retrospectiva Coreana

  3. sa dijo:

    Qué lastima que te hayas olvidado de hablar de los Gaijin de EDT…

    • Te soy sincero: Gaijin me parece una mierda. Estoy a la espera de leer alguna crítica de Sleepers por parte de alguien de quien me fíe. Tal vez ahora que EDT se rige por un criterio distinto esta obra sea de mayor calidad. He leído Daemonium y lo que aguanté de Bakemono, y me parece que tienen un nivel bajísimo en comparación con tebeos nacionales que se publican a día de hoy en las esferas del cómic no-manga. Tal vez Dos Espadas, de Kenny Ruiz, valga la pena, pero de momento no voy a comprobarlo.

      Por lo general, esta iniciativa me parece un poco absurda en lo que a su concepción se refiere. Obviamente, llamar a esta colección Gaijin es una manera de atraer a clientes que solo se interesen por el catálogo manga de la editorial, clientes, por lo general, adolescentes. Pero esto sigue siendo cómic español, tan solo que está influenciado por el procedente de Japón. Aunque el hecho de llamarse “Gaijin”, “tebeo” o “cagarruta” viene a dar igual si lo que se ofrece es de calidad. Algo que por desgracia no es así.

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