Un tronar de tambores, de James Warner Bellah

Charles-Schreyvogel-In-Safe-HandsLo primero que te dicen en la introducción es este nombre: John Ford. Sin Ford no hay Bellah. Y seguramente sea cierto que la supervivencia de la obra del escritor haya dependido mucho de la del cineasta. Hasta ahí, bien. ¿Y qué más? ¿Hay calidad detrás de sus historias? Para mí el prólogo es el mayor acierto de la edición de Valdemar. El texto de Alfredo Lara López es el análisis más acertado que se puede sacar tras leer los relatos y contemplar el contexto en el que más tarde se verían envueltos con la llegada de John Ford. Lo que para muchos no es más que la base literaria de la trilogía de la caballería americana, para otros, los que leen sin prejuicios (o mejor aún, los que los tienen más presentes que nunca), son los que pueden descubrir la calidad que ocultan.
Tal vez es el formato, y es que en la literatura (no estoy muy seguro de esto que voy a decir) se tiende a juzgar al escritor por lo que piensa, más allá de por lo que escribe. Digamos que es como cuando descubres que tu autor favorito es una persona de lo más desagradable, y acabas, aunque no quieras, juzgando su obra en función de un encuentro poco fortuito que hayas podido tener con él. En Bellah podríamos decir que las cosas son algo así. Porque aunque muchos dicen que sus relatos son racistas, machistas, supremacistas o recalcitrantes, soy incapaz de dejar de ver el talento literario del escritor. Además, ¿qué puedes esperas de relatos de la caballería americana sino el ensalzamiento del sentimiento patriótico?
En Warner Bellah podemos encontrar una cantidad interesante de razones para leer su obra. Y es que si os gusta Cormac Mccarthy, es muy posible que veáis trazas de su obra en los relatos situados en los fuertes y la comunidad militares que describe, sus largas marchas por el desierto, los encuentros con salvajes indios y personajes con carisma, duros y de frases, dejadme decirlo, épicas. Porque sí; puede que Bellah tuviese una visión desfasada de la vida familiar (o de la mujer, en general), o un patriotismo excesivo y diese una visión salvaje y poco favorable de los indios. Pero más importante que todo eso es encontrarnos con un escritor despiadado con el lector, directo y punzante en diálogos que podrían estar en boca del tío más duro de The Expendables.
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