Repaso a los mejores mangas de 2013

Cabecera.2013 se acaba. O se ha acabado ya, si me lees desde el futuro. Se ha publicado mucho y muy bueno. Algunas editoriales más, otras menos; cada casa ha hecho lo que ha podido, y si bien es cierto que algunas podrían haberlo hecho mejor, otras han dado el callo con material realmente interesante. Ha bajado el número de novedades, como era de esperar, y las editoriales se arriesgan menos: más reediciones, subida de precios, movimientos menos arriesgados. Y el que sufre esto, por supuesto, y si hablamos de manga sobre todo, es el lector adulto. Al fin y al cabo, esos súper hits que la chavalada pide se van a publicar con crisis o sin ella.
Así, el 2013, que empezó un mes de enero, vio la salida de Enemigo, del ya consolidado Jiro Taniguchi. Esta es una de esas ocasiones en las que el autor colabora con un guionista, en este caso con el misterioso M.A.T.,  del que apenas se sabe pero que firma un guión sólido, aunque sin demasiado interés. El punto fuerte recae en el grafismo de Taniguchi, el nivel de detalle y el estilo noir de las páginas a color, una exhibición de talento apabullante. Mientras tanto, y hasta el Salón del Cómic de Barcelona, se siguen publicando mangas como Moonlight Mile, que lleva ya 22 tomos traducidos, pero que por alguna razón pasa bastante desapercibido. Este thriller lunar de tintes realistas es sin duda uno de los títulos sobre especulación futurista más interesante y mejor planteado que se publica en español (aunque su traducción no le haga justicia). Y en lugar de jugar con las posibilidades futuras, Billy Bat nos ofrece una versión un tanto distinta (o desconocida) de cómo podrían haber sucedido acontecimientos tan famosos como el asesinato de Kennedy o la llegada del hombre a la Luna. Todo ello con un catálogo de personajes tan interesantes como Jesucristo, Hitler y algún dibujante japonés famoso. A riesgo de repetirse o aburrir, Naoki Urasawa sigue demostrando una gran habilidad para la narración y un ya exagerado virtuosismo para retratar los sentimientos de sus personajes. Recomendabilísimo.
I am a hero puente
Y llega el Salón del cómic de Barcelona y con él una remesa de novedades inabarcable para el bolsillo medio. De la mano de Norma Editorial llega la que para mí es sin duda alguna y con una distancia abismal la mejor novedad del año: I am a hero. Firmado por Kengo Hanazawa, en I am a Hero encontramos un manga de zombis, sí, pero no. Todo el mundo estará de acuerdo en que este, precisamente, no es un manga de zombis. Sí, aparecen y la cosa gira a su alrededor (vale, sí, es un manga de zombis), pero lo que tenemos aquí es uno de los mangas más escandalosamente soberbios y distintos que se han visto en España. Ya sea por la impactante narrativa, donde abunda el uso de viñetas grandes o páginas dobles o la narración de influencia cinematográfica; por el humor o por el patetismo del retrato del típico loser, ciertamente poco adaptado a la vida social, incapaz de establecer una comunicación eficaz con sus semejantes, ya sea por su inseguridad o por la falta de costumbre, o por su detalladísimo dibujo. I am a Hero es el cómic del año, para mí, y un tebeo maravilloso y con tintes oscuros que recuerdan al Homunculus que publicó Ponent Mon durante una temporada y acabó cancelando. Es en el Salón del Cómic donde se publican dos reediciones tan interesantes como Regreso al mar, de Satoshi Kon, en el que parece que va a ser el renacimiento del autor, y Fénix, de Osamu Tezuka, sin duda la obra más ambiciosa del maestro y que mejor dejo que leáis y juzguéis.
Acaba el Salón pero no con él las novedades interesantes. Llega Fraction, de Shintaro Kago, en mayo, un año en el que sin duda el autor ha sido uno de los protagonistas indiscutibles, esta vez con una historia más personal pero en la misma linea de experimentación y majadería. Y con el verano, de mano de Ponent Mon, El perro enamorado de las estrellas, cuyo autor, Takashi Murakami, era un completo desconocido en España (y lo sigue siendo). Una historia tierna, sencilla y con un dibujo que se desmarca de cualquier manga que hayamos visto en España, con un estilo muy personal. El libro de los insectos humanos llegó en julio gracias a Astiberri, otra muestra del talento y virtuosismo de Tezuka, su habilidad para convertir cada página en un experimento pero al mismo tiempo dotar de un ritmo narrativo acelerado a una trama adulta, llena de pretensiones y crudeza.kago
Con el verano se va una de las grandes series, un éxito comercial pero al mismo tiempo un éxito de crítica. He hablado de I am a hero y se me ha olvidado comentar que el protagonista, Hideo, es mangaka. Aunque a él las cosas no le van demasiado bien, hay dos autores cuya carrera ha ido viento en popa desde el principio. Hablo de los protagonistas de Bakuman, que vio en octubre publicado su último tomo. Bakuman ha demostrado poseer una madurez tanto temática como de estilo desde el principio. Sus autores, Ohba y Obata, han conseguido convertir las restricciones editoriales que supone publicar en la Shōnen Jump, y por ende hacer un shōnen, y conseguir una obra madura, proveer al cómic con una sensibilidad artística digna, con humor y realismo, muy superior a sus compañeras de revista y mostrarnos los entresijos que se esconden en la industria del cómic más vasta del mundo. Nos enseña que el oficio de la historieta no siempre está rodeado por ese velo de romanticismo con el que se le suele ver desde fuera, y que los sacrificios a los que han de someterse los protagonistas no serán pocos. Un manga cuyo punto fuerte reside en la habilidad de los autores (los reales) de haber hecho de su profesión un auténtico tebeo de batallas (batallas atípicas, como dirían los protagonistas).
Bakuman es a día de hoy el referente mundial, pero en absoluto el precursor. La Autobiografía de Shigeru Mizuki es otro ejemplo de metamanga de calidad, que vio a mediados de noviembre publicado el sexto y último tomo. Shigeru Mizuki hace lo que otros compañeros de profesión como Yoshihiro Tatsumi o Fujiko Fujio ya habían hecho antes, y aunque estos últimos se centraban únicamente en su época como debutantes, Mizuki engloba en su obra toda una vida, desde su infancia a su vejez, a la vez que corre de manera paralela con la historia de su país.
Y así llega diciembre y el año acaba igual que empieza. Jiro Taniguchi, que tiene que ser el loco de los perros de su barrio, nos presenta ahora un tebeo sobre un detective de perros: El Sabueso. No os voy a engañar: aún me ha dado tiempo a leerlo, pero sin duda es motivo de alegría y digno de estar en la lista.
Sabuesón

El mercado anglosajón.

Merece la pena echar un breve vistazo a lo que se publica al otro lado del charco, y aunue admito que no estoy demasiado metido en sus publicaciones, sí que he visto algún que otro libro digno de destacar. Como por ejemplo la colección Ten-Cent Manga de la ya difunta PictureBox, en la que hemos podido ver un nuevo Tezuka (The Mysterious Underground Men), o la curiosa adaptación de la novela El último Mohicano a cargo de Shigeru Sugiura, famoso dibujante de tiras de corte surrealista y que, lo digo sin más, tiene pinta (porque no lo he leído aún) de ser una jodida locura. También ha salido Gold Pollen and Other Stories, de Seiichi Hayashi, autor del que en España tenemos Elegía Roja, un librito que cuenta una historia de frustración e incomunicación. Drawn and Quarterly sigue con Shigeru Mizuki (un gran año para este autor también), que ya tiene el primer tomo de Showa en tiendas, y muy importante, una recopilación de historias del fantabuloso y famulosísimo Kitaro. Por último, y ya algo más comercial, una reedición que hace tiempo que debería haberse publicado en español: Uzumaki, de Junji Ito. Y Sunny, de Taiyo Matsumoto, autor del que debería publicarse todo. Sin exagerar.

KITARO.

Conclusión

Veo un año interesante, con mangas muy jugosos y muy variados, pero al mismo tiempo una latente falta de innovación. De los doce cómics que destaco, cuatro son series que venían de años anteriores, y cinco pertenecen a autores ya consagrados como Jiro Taniguchi, Naoki Urasawa (del que me falta señalar la divertidísima Happy!) y Osamu Tezuka. Autores como Shigeru Mizuki, Shintaro Kago y Satoshi Kon van a camino de convertirse en clásicos infalibles del mercado español, y por eso mismo tampoco suponen una gran sorpresa. En este caso, las únicas novedades destacable son I am a hero y El perro enamorado de las estrellas. Y también Thermae Romae, pero no la he leído.
Cabe esperar un buen 2014, con la incursión de ECC en el mercado del manga, que viene con un nuevo Tezuka y Crows, con las sorpresas que pueda darnos Milky Way Ediciones, que publicarán un Inio Asano después de que Ponent Mon lo publicase por primera vez en 2008, o con la posible recuperación de EDT. Ya se verá, verá.
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2 respuestas a Repaso a los mejores mangas de 2013

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