Sobre Mad Detective y Yasutaka Tsutsui

Mad DetectiveCuando alguien con cierta inquietud se acerca al mundo del entretenimiento cultural, no es raro encontrar una tendencia a la innovación por parte tanto del que crea ese entretenimiento como del que disfruta de él. Aunque es común el estancamiento dentro de los hábitos profesionales del hacedor de cultura como del consumidor, mirar más allá en busca de lo nuevo es lo que convierte, a mi juicio, esta actividad en algo único e inagotable. Es en ese hábito de reinventarse e innovar donde salen grandes obras y se abren nuevos caminos.

Viendo Mad Detective he vislumbrado durante toda la película el buen hacer de un director y su ánimo por plasmar ideas distintas en su trabajo. Dentro de un esquema más o menos típico, y a excepción de las particularidades de la caracterización de personajes, la película desarrolla una trama policíaca bastante normal y, en cuanto al tema, no es nada novedosa. Formalmente es cuando Johnny To destaca, sobre todo aquello que quiero destacar con este texto: la aparición de personalidades dentro de cada personaje. Por ejemplo, el principal sospechoso de la investigación, según la extraña habilidad del protagonista, tiene siete personalidades que influyen en su comportamiento. Hay un mujer trajeada, que representa el cerebro y el carácter frío y calculador; un hombre gordo, que representa el miedo del protagonista y la glotonería, y también aparece un hombre joven con una chupa de cuero que representa lo impulsivo y la violencia que hay en el personaje. Estos son los que más aparecen y todos forman parte de la historia, cada uno jugando su papel en su determinado momento, o discutiendo el uno con el otro para decidir la mejor manera de actuar. Incorporar tal táctica al guión de la película me parece una decisión de lo más hábil e inteligente, capaz así de dotar a un trama bastante simplona de un dinamismo y una fuerza bastante escasa en las películas de entretenimiento actuales. La película, sin contar nada especialmente interesante o nuevo, se convierte en un objeto entretenidísimo que gracias a la necesidad de reinventarse del director ofrece un nuevo punto de vista a un género de lo más sobado.

Pero en el título de este post aparece un nombre al que hay que prestar atención. Yasutaka Tsutsui es un escritor japonés del que ya hablé aquí. En una colección de relatos que publicó en español la editorial Atalanta en 2009 llamada Estoy desnudo, aparece un relato que, para aquel que lo haya leído y haya visto después la película, hay ciertas similitudes en esa táctica de desdoblamiento de la que he hablado. El relato en concreto es el último del volumen, “La embestida del autobús loco”. En él vemos a un grupo de personajes subidos a un autobús que en un principio no sabemos a dónde se dirige. Hay un conductor, un hombre hambriento, un salido, un anciano, un niño, un ligón, un sentimental, etc. De vez en cuando se escucha la voz de una chica por los altavoces, y según lo que la chica diga, contesta uno u otro cogiendo un micrófono. El relato, en el fondo, no está contando nada realmente interesante: hay un chico y una chica, van andando por la calle, y el chico se la quiere ligar para poder llevarla a un hotel. Pero al mismo tiempo también tiene hambre, también le gustaría estar en casa con su madre, y también ve como algo indecente lo que está haciendo, entre otras muchas cosas. Todas esas personas subidas al autobús son parte de la personalidad del chico y representan cada una de estas ideas, y cuando una de ellas agarra el micrófono, es para hablar directamente con la chica. Si el hambriento dice por el micro “vamos a comer”, el chico dice lo mismo, y si el sentimental dice “te quiero” significa que el chico lo ha dicho también. Esta técnica me pareció algo interesantísimo y me hizo ver que, en el fondo, lo importante a veces es el cómo se cuenta y no el qué se cuenta, y que la cuestión de si todo está dicho o no es en ciertos aspectos una cuestión irrelevante, pues la meta del creador es la del seguir el camino que el pasado artista ha dejado marcado, y caminar por él hasta llegar a trazar nuevos modos de concebir tu creación. Que Johnny To haya usado esta técnica en su película no es más que una muestra de este procedimiento por el cual un creador sigue los pasos de otro y se abre en su medio hacia nuevos lugares. 

yasutaka
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