Repaso a los mejores mangas de 2014

sti3Señores, 2014 se acaba. Llega la navidad, la nostalgia, la familia, las cenas, las resacas, las luces con forma de vagina. Pero vamos al tema, los cómics: el manga. ¿Qué ha dado de sí este 2014? Acabé el año pasado diciendo que este año sería interesante; nuevas editoriales como Milky Way o la nueva linea manga de ECC. También dije que si volvía EDT, la cosa se pondría más interesante aún. Pero vaya, ya tú sabe. Así que estamos un poco en las mismas, el panorama no ha cambiado mucho, las editoriales se arriesgan poco, los precios siguen por las nubes, pero, y este pero es muy grande, PERO hay cosas que se están haciendo bien.

Recuerdo a todo el mundo que esta es una selección personal, y aunque englobo mucho de lo publicado, aparecerán únicamente mis lecturas destacadas.

El primer manga interesante que vemos en 2014, en mi opinión, y mi opinión, vaya, es la que cuenta en este dictadura coreana, es La chica a la orilla del mar. Milky Way ha sido la gran protagonista de 2014 con un buen número de novedades interesantes, bien editadas y a precios muy asequibles. Este manga en concreto nos cuenta la relación entre un chico y una chica de instituto que empiezan a practicar sexo sin pensar mucho en sentimientos y tal, pero que, como dice Manos de Topo ¿qué vas a hacer cuando descubras que el follar provoca cariño? El manga es de Inio Asano. Ya que estamos con el autor, esta misma editorial ha reeditado Nijigahara Holograph, y Norma Editorial ha publicado, por fin, POR FIN, Solanin, uno de los mejores mangas de 2014, pero ahora lo explico más detenidamente.

asano

Lo cierto es que hasta el salón del cómic no llegan cosas interesantes. Terry, la antología publicada por Fulgencio Pimentel, incluye el relato Vivíamos entre las flores, de Seiichi Hayashi, que apareció el año pasado en Gold Pollen and other stories en inglés. El relato narra la historia de un joven y su madre, que comparten piso y mantienen una relación bastante sufrida. Una historia donde lo importante es más la narrativa, el dibujo y las sensaciones que despierta que la propia historia. I m p r e s c i n d i b l e. Durante el salón se inicia la linea manga de ECC, hecho que ha convertido 2014 en algo interesante, raspando así el aprobado. Han cubierto un poco el lugar de EDT, no por temática, sino por oferta. La canción de Apolo, de Osamu Tezuka, de la que ya hablé aquí, y Crows, de la que hablé aquí, fueron sus primeras obras. La primera es una obra increíble en todos los sentidos y muestra el poderío narrativo de Tezuka. Vuelve a sus temas de siempre, la vida como algo cíclico y el respeto por vida. La segunda es una gamberrada de tres pares de narices: malotes de instituto y chuloplayas pegándose mamporros para ver quién es el más fuerte. Si lo destaco es principalmente porque ECC se ha arriesgado mucho publicando un manga juvenil de los años noventa que, teniendo en cuenta lo mal que pasa el tiempo para este tipo de obras shonen, es meritorio por su parte. Más allá de eso, es un manga divertidísimo, bastante fresco y con un planteamiento muy distinto al shonen estándar.

Vinieron luego Black Paradox, de Junji Ito, algo floja, sin mucho interés a pesar de un primer capítulo sobresaliente, y Gyo, del mismo autor y que supera a la anterior: con toques de mitología pulp, es ese what the fuck continuo lo que caracteriza esta obra y lo que le da valor. Pero si ECC ha hecho algo importante es traer a España las obras de Kazuo Koike y Goseki Kojima. Han recuparado Hanzô, cuya edición de Planeta fracasó, y lo hace con nueva traducción y en nuevo formato, y El hombre sediento, una obra anterior, más sencilla en cuanto a técnica y composición, pero tremendamente buena, adictiva, con protagonista sensacional y momentos, como el del anciano o la escena de sexo, brutales. De Tezuka hemos visto también Alabaster publicado por Astiberri. Aún no lo he leído, pero me fío del criterio de la editorial a la hora de seleccionar y estoy seguro de que se merece un puesto en este resumen.

Con el Salón del Manga llega un gran montón de novedades. Como he señalado antes, Solanin es la más destacable. Un manga maravilloso, con un dibujo precioso e inmejorable. Asano ha contado la historia que tenía que ser contada: la de una generación perdida, pero esta vez la nuestra, la de principios de siglo XXI. Como dije en la reseña de Murderabilia, el tema del veinteañero perdido es un tema muy actual, y no aunque es un tema en absoluto novedoso, es una historia que ha de ser contada una y otra vez, adaptándose a su época. También se publica otra gran sorpresa: Las flores del mal. No es una sorpresa que se publique, pues era un gran éxito y tenía que llegar. La sorpresa viene porque el manga es bueno. Hay un triángulo amoroso, al estilo Kimagure Orange Road, con una chica mona y rubia, de pelo corto; otra más seductora, de pelo largo y negro, y un chaval que está empanado. Pero es todo muy malsano, sucio y retorcido. De momento, los dos primeros tomos me han gustado. También por las fechas aparece publicado Suiiki, otra obra de Milky Way Ediciones y de la autor de Mushi-shi. Una historia bonita y con un dibujo estupendo, y para mí lo mejor que nos ha traído la editorial hasta el momento junto a La chica a la orilla del mar. Y Opus, de Satoshi Kon.

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Por último, hablar de Ken Niimura y una de las obras más divertidas del año: Henshin, que llegó en verano. Un español dibujando en Japón y bajo reglas japonesas. Niimura tiene un estilo muy fresco y divertido, muy original, también, y sus historias son graciosas, sobre todo las que protagoniza él mismo a modo autobiográfico (y la del partido e beisbol, ¡vaya historión!). Destacar también la labor de Herder publicando mangas basados en clásicos de la literatura. El único que he leído es Analectas, pero me ha parecido tan divertido que, aunque no puedo decir que sea un gran cómic, es interesante y es distinto. Gallo Nero ha publicado Kanikosen, también de East Press, por dar el dato.

Y en 2014 también han continuado series que merecen la pena. Fénix, imprescindible; I am a hero, fabulosa (objetivamente, con algún bajón; subjetivamente, love it); Billy Bat, en su linea; Happy!, cada vez más prescindible y repetitiva, pero mi dinero se gasta solo en ella.

El mercado anglosajón

Como siempre, no estoy muy al tanto, pero sí que hay algunas obras que no se me escapan, básicamente porque son necesarias. Al igual que le año pasado, Sunny, de Taiyô Matsumoto, se sigue publicando. Showa: A History of Japan, de Shigeru Mizuki, una de sus obras más famosas. También se ha publicado el primer volumen de un manga que recopila historias de Batman dibujadas por un dibujante japonés llamado Jiro Kuwata para el mercado japonés en los años sesenta, una rareza del copón que es sumamente necesaria en mi estantería. Por otro lado, la mejor labor manganera del año diría que la ha hecho Breakdown Press junto al incombustible Ryan Holmberg, que además de sus interesantísimos artículos para The Comics Journal, ha traducido Flowering Harbour, de Seiichi Hayashi, y The Man Next Door, de Masahiko Matsumoto. Dos imprescindibles, en mi opinión. (Este último aparece retratado en Una vida errante, esa pedazo de obra de Yoshihiro Tatsumi, como el gran rival del protagonista, y que dibuja en determinado momento una historia que deja al alter ego de Tatsumi patidifuso. Esta es la historia).

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Conclusión

Un año flojo. Milky Way y ECC eran las grandes promesas y han cumplido, cada una con su estilo y a su manera, ambas ofreciendo algo interesante a buenos precios. EDT no ha vuelto, claro, pero poco a poco alguien irá cubriendo su lugar. El resto de editoriales, en su linea. Precios elevadísimos en editoriales como Planeta, y otras como Norma e Ivrea a lo suyo, Norma con alguna sorpresa interesante, Ivrea no. Digo que ha sido pobre porque creo que aunque ha habido una buena cantidad de novedades, la calidad pocas veces llega a notable y apenas un par pueden considerarse excepcionales.

Pero 2015 pinta bien. A las editoriales de siempre les sumamos esas dos que, sobre todo la primera, parecen tener bastante que ofrecer y están funcionando (de esto solo estoy seguro de la primera). Hay autores fijos, como Tezuka, de los que cae siempre algo, y otros como Shigeru Mizuki o Shintaro Kago que han desaparecido. Taniguchi apenas ha tenido presencia, pero volverá en 2015. Hay editoriales nuevas como Tomodomo, que parecen apostar mucho por el manga. Podemos esperar apuestas potentes de Milky Way (A silent Voice), y un libro de Tadao Tsuge y algo más de Seiichi Hayashi por parte de Fulgencio Pimentel. Además, Norma ha anunciado Oishinbo y seguramente publique algún Inio Asano. Planeta publicará Sabu to Ichi, de Shotaro Ishinomori, para mí la noticia del año. En el mercado anglosajón espero encontrar más apuestas de mangas rarunos por parte de Breakdown Press, y habrá que echar un ojo a la edición que Viz va a sacar de Jojo’s Bizarre Adventure para ver si la fama del mítico manga corresponde con la calidad. Pero no hay nada seguro, así que ya se verá, verá.

La cabecera del post, para el que le interese, es del manga Sabu to Ichi, del gran Shotaro Ishinomori, que se va a publicar en 2015.

Repaso a los mejores mangas de 2013.

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